Nostalgia

Paula Placeres

Trinidad 10 de marzo de 2026.

Cómo todos los días de lunes a viernes, vuelvo a casa a medio día, después de mi trabajo de la mañana en la oficina.

A veces me detengo unos minutos en la estación de servicio que está en la salida del pueblo. Luego sigo mi camino.

Vivo en el campo, a cinco km de la ciudad. Recorro todos los días el mismo camino exacto.

Camino que cambia todos los días, dependiendo de que me encuentre en el recorrido. Ayer sin ir más lejos, mientras iba de regreso a casa, bajé la marcha al pasar el radar de velocidad, delante mío, una pareja de ciclistas, dos personas conocidas en el pueblo. Fui por un ratito detrás de ellos, los observaba, pedaleaban fuerte, a pesar del viento, y conversaban, avanzaban juntos. Sentí en ellos complicidad. Rapidamente y sin pensarlo, mi corazón se estrujó en unas raras emociones, mezcla de nostalgia y admiración.

Nostalgia de mi propia historia de amor, que fue como fue, y fue una gran historia. Y admiración, la que me causan quienes a pesar de las caídas deciden seguir apostando al amor, a estar juntos, a acompañarse. Conozco un poquito, más bien casi nada, de la historia de estos dos ciclistas que me crucé ayer en la ruta. Pero el hecho de verlos acompañarse me hizo sentir nostalgia.

Tengo un amigo que me dice que soy Susanita, la de Mafalda. Creo que lo fuí, no lo voy a negar. Pero mi vida cambió, yo cambié, y no es a lo que aspiro, casarme de nuevo, no lo haría, ya estuve casada una vez, ya tengo a mis tres hijos. Estoy cumplida con esta parte.

Es solo que a veces añoro la compañía, la contención.

Últimamente, cuando veo a dos personas que se quieren, que se acompañan, que se respetan, me emociono, me generan ternura, y admiración.

PD. la imagen es meramente ilustrativa ...🤍