El caballo mágico

Paula Placeres

7/5/2026

Les voy a contar la historia de mi caballo mágico, llamado Baby Jones GG. Nació el 6 de noviembre 2020, a las 10 de la mañana, rodeado de una manada de 30 caballos, siendo él, el último en nacer en ese año.

Cuando su madre estaba preñada, yo pensaba que tenía mellizos en la panza, por su gran tamaño. Cuidamos mucho a esa madre durante la gestación, pues ella había tenido dos preñeces anteriores con muchas dificultades.

Cuando nació, yo estaba ahí, la cosa más tierna, el portillo con las patas más largas que he visto.

Como si fuese un bebé humano, al nacer se chupaba el labio, en señal de que buscaba mamar.

Toda una manada de yeguas con sus crías y caballos de andar lo rodeó cuando llegó, y yo estaba ahí. Uno de los momentos más mágicos que he vivido con ellos.

Con el pasar de los meses fue creciendo en perfecto estado. Al cumplir una año y medio, él y algunos de sus hermanos de la misma generación enfermaron, intoxicados por la flor de una planta que comieron. Tres de ellos murieron por esto. A pesar de mis esfuerzos, no los pude salvar, de esa camada fue el único que se salvó. Más adelante contrajo moquillo, contagiado por una yegua adulta de la manada, estuvo gravemente enfermo, pero de esta también se salvó.

Luego de estos traspiés durante su crecimiento, él desarrolló un físico increíble, es el más grande de la manada en tamaño, pero el más joven de todos ellos.

Intenté venderlo hace unos tres años, pensando en que debería ser cuidado como caballo de carreras, ya que es pura sangre y tiene muy buenos orígenes. Nadie dio con el precio que yo quería por él, entonces decidí quedármelo.

Un día mientras abría las ventanas de la casa, lo vi jugando con una bolsa de ración que estaba por allí, corría por todo el piquete, con la bolsa apretada con los dientes, la dejaba caer y la volvía a levantar mientras corría a toda velocidad, se me ocurrió darle una pelota de pilates, de esas grandes de goma, tal como lo presentí, hizo lo mismo que con la bolsa, comenzó a jugar, y aunque no duró mucho la diversión, porque claramente la pelota se rompió, igual seguía jugando con sus pedazos.

Ahí me terminé de enamorar de él, me mostró que es especial y decidí que nunca sería domado, y que viviría conmigo y el resto de la manda para siempre.

Él tiene en su naturaleza, una ternura y una nobleza que lo hacen único. Es un caballo mágico, hoy en día tiene casi 6 años, y cumple un rol importantísimo en la manada de 13 caballos. Es especial sin dudas, como no he visto otro igual.

Todos los niños preguntan por Bebé al llegar, y él los viene a saludar, bajando la cabeza, cerrando los ojos, mientras es acariciando por un montón de manos pequeñas. No le teme al ruido y al alboroto de los niños, es más, parece disfrutarlo.

Esta historia se está escribiendo, cada día, en cada actividad, en cada sesión en la que él participa, me demuestra que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado, quedarme con él y no domarlo. Deseo que nuestra vida juntos sea larga y logremos ayudar a muchas personas a encontrarse con la alegría y las ganas de vivir, contagiadas por este potro que disfruta mucho de la presencia de los humanos en su manada.

Creo que caballos y personas que hemos sobrevivido a experiencias dolorosas en nuestras vidas y las hemos superado, tenemos mucho para dar.

Somos resilientes, y somos un gran equipo.

Gracias por tus enseñanzas Bebé.

+598 95 780 223

paulitaplo1979@gmail.com

Contacto