Dos viejitos
Paula Placeres


Hace un rato, volviendo del pueblo, yo en bicicleta...y ellos de la mano...ví dos viejitos, y fui rápidamente hasta ese lugar en mi corazón, dónde una vez soñé envejecer al lado de alguien, que me conozca como a sí mismo, caminar de la mano, compartir miradas, sonrisas, tristezas, alegrías, en fin...la vida.
El destino nos pone personas en el camino, unas para un rato, otras para toda la vida.
Caminar solos o caminar acompañados a veces es una elección, y otras veces por el motivo que sea no tenemos otra opción.
No está fácil cuando uno no lo elige, aprender a caminar solo después de haber hecho un largo camino de a dos.
La senda por momentos se llena de piedras, pozos y cuestas empinadas.
Desaprender y aprender nuevamente, a cada paso.
Estos dos viejitos, me hicieron revivir eso que siempre soñé.
Porque la vida a pesar de todo, siempre puede más...